EXISTENCIA

Posted on Ene 13, 2017 in Para el blog | Comentarios desactivados en EXISTENCIA

EXISTENCIA

Se arrodilló, el estómago le golpeaba con fuerza hasta provocarle grandes arcadas y su respiración se entrecortaba producto de la tensión. Se arqueó y fijó su mano derecha con fuerza sobre el pavimento. Hubiese querido arañarlo hasta ver sus dedos sangrar pero se contuvo, la última vez tardó más de un mes en sanar y el retraso que eso produjo en sus días le enfureció.

Respiró profundamente hasta llenar sus pulmones y comprobó que el hormigueo en sus piernas permanecía latente. Se dejó caer sobre su espalda y fijó la mirada en el cielo gris que a esa hora de la tarde amenazaba con romper sus líneas y descargar la tormenta prevista.

Cerró los ojos y se dejó envolver por las sensaciones que su cuerpo le estaba transmitiendo. Era su momento, el momento de disfrutar de toda la escena que había compuesto previamente para calmar su necesidad.

Disfrutaba con cada centímetro de su cuerpo conmovido por el escalofrío nervioso que le atravesaba mientras mentalmente iba siguiendo el punto exacto de mayor ansiedad.

Todo a su alrededor permanecía en calma, elegía lugares solitarios donde no pudiese encontrar más sonido que el de su propios pensamientos. Gozaba con el bombeo de sus palpitaciones, podía sentirlas en su frente a la vez que sus oídos taponaban las intromisiones externas.

Arqueó las cejas y rompió a reír de forma estrepitosa. Su pecho se sacudía violentamente bajo la profusión de carcajadas que salían despavoridas de su interior.

Se agarró la garganta con fuerza hasta calmar la risa y dejó que las imágenes de las dos últimas horas llegaran hasta él. Vio sus manos, su rostro y la tensa espera en la penumbra. Sus pensamientos comenzaron a golpearle a tal velocidad que no le permitían saborear las escenas vividas.

Intentó incorporarse levemente pero un súbito mareo le tumbó de nuevo en el suelo. Sus labios comenzaron a agrietarse mientras intentaban verbalizar algo imperceptible. Quiso gritar pero su garganta apenas emitió un leve sonido:

– Necesito…

Permaneció tumbado durante algunos minutos más hasta sentirse menos inestable y con gran esfuerzo consiguió incorporarse hasta quedar sentado. Se tapó el rostro con ambas manos presionándolo con fuerza mientras comenzaban a recorrerle unas incipientes lágrimas. Las apartó con rabia y pudo sentir como la presión de su pecho iba en aumento hasta comenzar a costarle respirar. Inspiró con fuerza mientras se levantaba y chilló hasta vaciarse de todas las emociones que se agolpaban en él.

El estallido final hizo que sus energías desaparecieran, sus extremidades apenas podían sostener el peso de su cuerpo y su mente parecía absorta en un ligero zumbido que le provocó dolor de cabeza.

Se desplazó unos metros arrastrando los pies hasta el lugar donde había depositado cuidadosamente doblada su chaqueta. Se sentó junto a ella y buscó entre sus bolsillos. Cogió un pequeño calendario y comprobó que era quince de octubre. Deslizó sus dedos por los números que aparecían impresos hasta llegar al marcado con una cruz.

– 15 de julio.

Vio como cada tres meses había marcado el día 15 en el calendario y sonrió. Le faltaban los del año anterior pero sabía que número de días señalados en el papel era el que estaba viviendo.

– El último – se dijo – soy un hombre de palabra.

Guardó el calendario de nuevo y se puso la chaqueta mientras se incorporaba. Respiró lentamente y permaneció con la mirada fija en el suelo durante un instante.

– Es el fin de mi existencia, no moriré pero tampoco podré decir que sigo vivo.

Caminó unos metros hacia su derecha y vio el cuerpo inerte que había transportando hasta allí. Lo observó detenidamente recorriendo cada centímetro del hombre que horas antes le había estado suplicando y se arrodilló junto a él.

  • Matarte no fue gratificante, no era el objetivo. Son las sensaciones que me produce después lo que me lleva hasta el éxtasis, lo que me hace disfrutar de estar vivo.

Deslizó su dedo por la nariz del hombre y comprobó que la sangre aún no estaba muy seca. La recogió en su índice y se dirigió al árbol que estaba junto a él.

Dibujó el número 7 en la corteza con el rojo de la sangre y dio dos pasos hacia atrás para observarlo con mayor perspectiva. Sonrió y sacó el móvil.

“La incompetencia mata inspector y la suya se ha cobrado 7 víctimas. En el primer mensaje le dije que pararía en esa cifra pero he comprendido que sólo podré hacerlo si usted me detiene. Así que hoy es su día de suerte. Le espero.”

Pulsó enviar y supo que no tardarían en localizarlo. Se sentó, se acomodó la chaqueta y se encendió un cigarro.

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